En nuestra sociedad actual, el número 13 ha sido objeto de múltiples supersticiones que por alguna extraña razón, lo han catalogado como una energía que debería ser evitada.

El número 13, ha sido expuesto a interpretaciones negativas en diversos aspectos de la vida diaria, sin ningún fundamento claro, pero lo curioso es que la mayoría tiene una creencia funesta sobre este número apoyado en películas como Viernes 13, la carta 13 de Tarot que simboliza la Muerte, dichos como “En Martes 13, no te cases ni te embarques”, eliminación de la fila 13 en la casi todas las aerolíneas del mundo, eliminación del piso 13 en algunos edificios de ciertas zonas geográficas.

Todo esto ha generado una creencia colectiva, que ha negado por mucho tiempo un ciclo natural y auténtico que está directamente relacionado con la conexión del Cosmos y nuestro cuerpo. En el Camino Maya, se sincroniza el calendario con el número 13, teniendo en cuenta que hay 13 lunaciones completas durante el ciclo anual; cada luna dura 28 días y está apoyado directamente con el ciclo menstrual femenino que permite reconocer internamente ese fluir de los estados internos para que la vida se perpetúe a sí misma.

onda encantada del año

Imagen tomada de Xochipilli – Red de Arte Planetaria

Así como hay 13 lunas al año, en nuestro cuerpo tenemos 13 articulaciones principales que apoyan esta conexión con el ciclo lunar.  Tenemos dos tobillos, dos rodillas, dos articulaciones de la cadera, dos muñecas, dos codos, dos hombros y una última articulación que es la del cuello y une todas las energías anteriores.  Cada articulación se va sincronizando poco a poco con cada luna del año, y esto es lo que en el Camino Maya se conoce como Onda encantada.

tonos cuerpo humano

(haz click en la imagen para agradarla) Imagen toma de Taringa

Hay una Onda Encantada Planetaria, que son las 13 lunas del año y otra Onda Encantada a nivel individual que está relacionada con las 13 articulaciones anteriores. Así, puedes observar la sincronía de tu cuerpo, unido a un ciclo vital en nuestro planeta. Este número 13 en maya, llamado Oxlahun o Cósmico, representa el poder de la trascendencia y la capacidad de dejar un legado en el Mundo. Todo lo que se siembra, anhela perdurar en la consciencia colectiva para la evolución hacia nuevas perspectivas del Ser; es como si la Onda Encantada nos permitiera observar que todo propósito que inicia con el Tono Magnético o Hun, debe llegar a un nivel de transcendencia para unirnos con los ciclos naturales y correspondientes de esta tierra, y así ver nuestra consciencia reflejada en nuevos mundos de experiencia.

Al negar el número 13, sobre todo en uno de los aparatos “más evolucionados” que desafía las fuerzas de la gravedad, como lo es el avión, implica decirle al Universo: “quiero trascender pero niego la parte que me vincula a la energía que me eleva hacia una vibración mucho más sutil de nuestro Ser”; a veces creo que por esta razón, el avión aún no ha podido evolucionar a nuevas formas de expresión donde su potencial vaya más allá del punto de vista mecánico y fuerzas de sustentación del aire que nos permita a todos transportarnos de una manera inclusive aún más veloz.

Volver a la consciencia del número 13, sería aceptar el ciclo natural que habita en cada uno de nosotros, seamos hombres o mujeres, y nos llevaría a ser mucho más receptivos con el Mundo, ya que esta es una de las características principales de la energía del ciclo lunar o femenino. Escucharíamos con claridad a cada uno de los elementales, animales, plantas y todos los recursos que viven en este mundo; nos sensibilizaríamos más porque reconoceríamos que cada cosa que existe en el universo tiene una correspondencia energética y por consiguiente observaríamos con claridad la importancia del respeto hacia  todo lo que ha sido creado como parte de una verdadera evolución de la consciencia.

Es necesario, empezar a tener un nuevo punto de visión en el Mundo, que nos permita salir de la energía del miedo y apoye las fuerzas del amor desde una conexión diferente. Es un poco similar a las historias que se han tejido en torno a la oruga que se convierte a Mariposa; la mayoría lo interpreta diciendo que la oruga tiene miedo de entrar a la crisálida por la transformación que va a tener y que la Mariposa tiene que hacer un esfuerzo enorme para poder salir… ¿Y si todo fuera al contrario? Si empezáramos a hacernos otras preguntas, ¿veríamos las cosas de manera diferente?

Preguntas tan simples como las siguientes: ¿Y si nuestra percepción basada en el temor, nos hace creer que es un proceso difícil, y realmente para ella es lo más maravilloso que le puede pasar? ¿Qué pasaría si para la oruga fuera lo más creativo entrar a ese reino de oscuridad porque sabe que por fin va a tener alas? ¿Y si existiera en nuestra mente una divinidad compasiva que creó ese método de encierro para la oruga, donde puede ella pudiera contemplar y disfrutar una transformación lenta, inteligente y libre de dolor para convertirse en la mejor expresión de su ser?

¿Y qué sucedería si empezáramos a contemplar el número 13 como una oportunidad de cambio y transformación? ¿Y si el número 13 fuera el factor de conexión más fuerte y profundo con la Divinidad? ¿Y si en cada luna se nos envía una energía restauradora a cada articulación para que poco a poco nos podamos sincronizar con una nueva dimensión del Ser?

¿Y si empezáramos a creer un sinfín de cosas de manera diferente? ¿Si decidiéramos contemplar el mundo desde una perspectiva más amorosa e inteligente? ¿Qué sucedería?

Los ciclos Mayas, son una expresión de una consciencia colectiva, que observó en su momento como ellos se podían sincronizar al Mundo, siguiendo los ritmos naturales que la Divinidad había creado, conjugando su propia individualidad con el Todo, para que el Todo pudiera vivir en ellos. Por eso nos dejaron una consciencia solar manifestada en los 20 sellos (los 20 días que tarda el sol en dar una vuelta sobre sí mismo, expresadas en los 20 dedos de nuestro cuerpo) y los 13 tonos (las 13 lunaciones al año, expresadas en nuestras 13 articulaciones)

Así que este artículo es una invitación para que hoy Viernes 13, te atrevas a percibir este número desde una perspectiva diferente. Toca cada una de tus 13 articulaciones, ofrécele tu energía de receptividad a la Luna para que puedas compenetrarte de manera más profunda con el Mundo que te rodea y así percibir lo que la Tierra tiene para decirte.

Toca tu tobillo derecho y contempla el propósito del Ser. Toca tu rodilla derecha y contempla el desafío de tomar el camino del Ser. Toca tu cadera derecha y contempla la activación de tus talentos. Toca tu muñeca derecha y contempla la forma real de tu naturaleza original. Toca tu codo derecho y contempla el poder que subyace en tu interior. Toca tu hombro derecho y contempla el equilibrio entre el dar y recibir. Toca tu cuello y contempla la conexión con la Divinidad a la cual siempre has tenido derecho. Toca tu hombro izquierdo y contempla la creencia que te hace ser coherente en tus actos. Toca tu codo izquierdo y contempla la intención que debes seguir realizando. Toca tu muñeca izquierda y contempla el avance gradual de tu consciencia que se perfecciona en cada paso del camino. Toca tu cadera izquierda y contempla la disolución de aquello que te mantiene en un ciclo vicioso. Toca tu rodilla izquierda y contempla la cooperación con todo lo que ha sido creado. Toca tu tobillo izquierdo y contempla la renovación de tu energía femenina para recibir la energía Divina que te inspira a dejar el legado que apoyará al Mundo en su propia trascendencia.

Qué el número 13, te inspire a nuevas creaciones de realidad.

In lak’ech (Yo soy tú) Hala ken (Tú eres yo)

MANO AUTOEXISTENTE AZUL

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